Ideas para decorar una boda con personalidad
¿Cómo decorar una boda? La decoración de una boda es mucho más que elegir unas flores bonitas o decidir el color de las servilletas. Todos los elementos que forman parte de la celebración ayudan a construir una misma atmósfera: las mesas, la vajilla, los centros florales, la papelería, la iluminación o incluso la forma en la que los invitados descubren dónde van a sentarse.
Por eso, antes de elegir cada detalle por separado, es importante pensar qué queréis transmitir. Una boda en una finca en Sevilla, una celebración en un antiguo palacio o una ceremonia al aire libre pueden pedir decoraciones completamente diferentes, pero todas pueden compartir algo: coherencia entre cada elemento.
Estas son algunas ideas para decorar una boda y conseguir que todo tenga sentido de principio a fin.
Mesas de boda: el punto de partida de la decoración
Las mesas ocupan buena parte del espacio del banquete y tienen un enorme peso visual. Para conseguir unas mesas de boda elegantes, no es necesario llenarlas de elementos.
Mantelerías con textura, servilletas de lino, velas, flores de temporada y una buena elección de vajilla pueden transformar completamente el espacio.
En las bodas de primavera y verano en Sevilla funcionan especialmente bien los tonos naturales, blancos rotos, verdes, amarillos suaves o pequeños toques de color. En celebraciones de otoño e invierno se pueden incorporar tonos burdeos, marrones, azules profundos o verdes más intensos.
También conviene tener en cuenta el propio lugar de celebración. Si la boda se celebra en una finca con mucha personalidad, un patio sevillano o un espacio histórico, la decoración puede acompañarlo sin intentar competir con él.
La vajilla también forma parte de la decoración
Durante años, la vajilla de boda se consideraba simplemente un elemento funcional. Hoy forma parte del diseño de la mesa.
Platos decorados, cristalería de color, cubiertos dorados o envejecidos y piezas de cerámica artesanal pueden aportar muchísima personalidad.
Una tendencia que nos gusta especialmente es combinar una base clásica con algún elemento más inesperado. Por ejemplo, una vajilla blanca con platos de pan pintados a mano, copas ligeramente coloreadas o pequeñas piezas de cerámica realizadas especialmente para la celebración.
Son detalles que pueden parecer pequeños de forma aislada, pero que vistos en conjunto construyen la estética de toda la boda.
Flores de boda: elegirlas según el espacio y la temporada
Las flores para una boda son probablemente uno de los elementos que más ayudan a crear ambiente.
Cuando pensamos cómo decorar una boda, antes de decidir qué flores utilizar, merece la pena pensar en la época del año, el lugar y el tipo de celebración. Trabajar con flores de temporada suele dar como resultado composiciones mucho más naturales y además permite que la decoración esté relacionada con el momento en el que se celebra la boda.
Los centros de mesa no tienen por qué ser todos iguales. Se pueden alternar composiciones florales con velas, pequeños recipientes, frutas o elementos vegetales.
En una boda en Andalucía también resulta especialmente bonito aprovechar especies y referencias propias del entorno: ramas verdes, cítricos, jazmín, buganvilla o pequeños guiños al azahar pueden conectar la decoración con el lugar sin necesidad de recurrir a una temática evidente.
Seating plan: mucho más que indicar una mesa
El seating plan de boda se ha convertido en uno de los rincones donde más creatividad podemos encontrar.
Su función es sencilla: indicar a cada invitado dónde debe sentarse. Pero precisamente por ser uno de los primeros elementos que los invitados buscan al llegar al banquete, puede convertirse en una parte importante de la decoración.
Espejos escritos a mano, paneles cubiertos de flores, azulejos, tarjetas individuales, telas bordadas o estructuras realizadas expresamente para la boda son algunas de las posibilidades.
Una buena idea es relacionarlo con algún elemento personal de los novios: lugares a los que habéis viajado, películas, flores, canciones, ciudades importantes o incluso recuerdos familiares.
La clave está en que todo cuente la misma historia
Cuando pensamos cómo decorar una boda, es fácil dejarse llevar por cientos de imágenes diferentes y querer incorporar demasiadas ideas.
Sin embargo, las bodas que suelen resultar más especiales no son necesariamente las que tienen más decoración, sino aquellas en las que cada decisión parece formar parte del mismo universo.
La mesa, las flores, la vajilla, las minutas, el seating plan e incluso los pequeños detalles que reciben los invitados deberían hablar el mismo lenguaje.
Y eso también se aplica al estilismo de la novia. El vestido, el peinado, las flores y las joyas de novia terminan formando parte de esa misma historia.
En PETRÏTA, desde nuestro atelier de joyería en Sevilla, entendemos cada boda precisamente así: como un conjunto de elecciones personales en el que los pequeños detalles terminan siendo los que permanecen en el recuerdo.